BACTERIAS INTESTINO

MICROBIOTA Y OBESIDAD

Disbiosis microbiana y desórdenes del metabolismo

La microbiota en el ser humano y la composición genética o microbioma , se ha empezado a estudiar a gran escala a principios del siglo XXI.  Hay que destacar algunos proyectos importantes como el Human Microbiome Project (HMP), que ha sido financiado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y el Metagenomics of the Human Instestinal Tract (Meta HIT) con apoyo de la Comisión Europea.  A partir de entonces el progreso en conocimientos sobre la microbiota y microbioma en el hombre ha tenido un gran desarrollo, de forma que, actualmente hay laboratorios que ofrecen a los clientes la composición de su microbiota intestinal.

Algunos autores afirman que la microbiota humana puede alcanzar hasta   100 billones de bacterias o que pueden superar hasta 10 veces nuestras propias células (1).  La microbiota individual se adapta a cada cuerpo y presenta características que varían de una persona a otra. 

A lo largo de la vida una persona puede acabar comiendo hasta 60 toneladas de alimentos que discurrirán a través del intestino.  De esta manera se establece una relación de beneficio mutuo, la microbiota realiza su actividad metabólica e influye en cómo digerimos o almacenamos los nutrientes. 

Todo lo que comemos influye y afecta directamente en nuestro cuerpo y en la microbiota.  Nuestra comida es un alimento para las bacterias y según el distinto tipo de dieta puede influir en la comunidad microbiana.

Actualmente la obesidad, diabetes tipo 2 y el denominado Síndrome Metabólico (https://www.nutricion3c.com/sindrome-metabolico/) están alcanzando tasas muy elevadas en los países industrializados.  Es cierto que hay factores de riesgo que son genéticos y que van a contribuir a los desórdenes metabólicos, pero, los factores ambientales determinan en gran medida la obesidad (composición de la dieta, exceso de calorías, nivel de actividad física).   Estudios recientes indican que la disbiosis microbiana que se produce en algunos casos, también es un factor de riesgo en los desórdenes metabólicos (2). 

Según la evidencia científica actual, la obesidad se asocia a un aumento en la abundancia relativa de especies Firmicutes y disminución de Bacteroidetes si se compara la composición de la microbiota intestinal en ratones genéticamente obesos y delgados.  En los estudios más recientes se ha detectado también una disminución de Bifidobacterias y un aumento de Sphingomonas y Halomonas en la microbiota de ratas Zucker genéticamente obesas en comparación con el grupo de ratas control (3).

En personas con obesidad, tras seguir una dieta hipocalórica (baja en hidratos de carbono o en grasas), se detecta un incremento significativo en las proporciones de Bacteroidetes paralelos a la pérdida de peso durante un periodo de intervención de un año (4).  Hay otros estudios más recientes y con un mayor número de adolescentes obesos que fueron sometidos a un tratamiento multidisciplinar para tratar a obesidad que se basaba en dieta con restricción calórica y aumento de actividad física que también confirma la relación entre la composición de la microbiota intestinal y el peso corporal (5,6).

En algunos estudios se ha demostrado que en ratones libres de gérmenes en los que se ha practicado la colonización intestinal por ratones convencionales, se produce un aumento en la grasa corporal si se comparan con el grupo control libre de gérmenes (7).  Dicha colonización intestinal aumenta la capacidad del hospedador para extraer y almacenar energía de la dieta en los adipocitos a través de distintos mecanismos.  Las bacterias del intestino comensales tienen enzimas y transportadores que están especializados en la digestión de los polisacáridos complejos que de otra forma serían inaccesibes para los seres humanos (3).  Incluso también puede influir en el balance energético por la modificación en la expresión de genes del hospedador que se relacionan con el metabolismo de los lípidos. 

Hay también bacterias comensales y probióticas que regularían los niveles de lipoproteínas y colesterol a través de su actividad en el metabolismo de los ácidos biliares, facilitando la desconjugación e hidrólisis.   Al producirse una hidrólisis de los ácidos biliares en el íleo, se reduce la solubilidad, el transporte y también la absorción de los lípidos.  Esto también supondría un aumento de la excreción de bilis en las heces y su síntesis a partir del colesterol, reduciendo éste último (8,9,10).

En resumen, diferentes estudios científicos demuestran la relación que existe entre la composición de la microbiota intestinal y la obesidad.  Todos estos estudios nos están aportando una información que resulta de gran interés para conocer nuevos factores que estarían implicados en el desarrollo y evolución de enfermedades metabólicas y de la obesidad, mejorando las estrategias de intervención desde la nutrición para su prevención.

Bibliografía:

  1. Peláez C y Requena Teresa.  La microbiota intestinal.  CSIC. Madrid;2017.
  2. Sanz Y, Santacruz a, Dalmau J.  Influencia de la microbiota intestinal en la obesidad y las alteraciones del metabolismo.  Acta Pediatr Esp.2009;67(9): p. 437-442.
  3. Waldram A, Holmes E, Wang Y, Rantalainen M. Wilson I, Tuohy K et al.  Top-down systems biology modeling of host metabotype mircrobiome associations in obese rodents.  J. Proteome Res. 2009;8(5):p. 2361-2375
  4. Nadal I, Santacruz A, Marcos A, Warnberg J, Garagorri M, Moreno LA, et al. Shifts in clostridia, bacteroides and immunoglobulincoating fecal bacteria associated with weight loss in obese adolescents. Int J Obes. 2008; 9.
  5. Santacruz A, Collado MC, Azcona C, Martí A, Martín-Matillas M, Campoy C, et al. Weight loss influences gut microbial composition in overweight adolescents. Obesity. 2009; 23: p.1-10. 16.
  6. Turnbaugh PJ, Hamady M, Yatsunenko T, Cantarel BL, Duncan A, Ley RE, et al. A core gut microbiome in obese and lean twins. Nature. 2009; 457(7.228): p.480-484. 17.
  7. Bäckhed F, Ding H, Wang T, Hooper LV, Koh GY, Nagy A. The gut microbiota as an environmental factor that regulates fat storage. Proc Natl Acad Sci USA. 2004; 101(44): p.15.718-15.723.
  8. Ridlon JM, Kang DJ, Hylemon PB. Bile salt biotransformations by human intestinal bacteria. J Lipid Res. 2006; 47(2): p.241-259.
  9. Park YH, Kim JG, Shin YW, Kim SH, Whang KY. Effect of dietary inclusion of Lactobacillus acidophilus ATCC 43121 on cholesterol metabolism in rats. J Microbiol Biotechnol. 2007; 17(4):p. 655-662.
  10. Hooper LV, Wong MH, Thelin A, Hansson L, Falk PG, Gordon JI. Molecular analysis of commensal host-microbial relationships in the intestine. Science. 2001; 291(5.505):p.881-884

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas entradas

Categorías

 

Etiquetas

Ir arriba